La Luna y el Lobo

32,00

Tamaño: 2.8 x 2.4 cm

Descripción

La Luna y el Lobo, este colgante contiene 2 grandes amuletos, cuyo origen y propiedades te contamos a continuación:

  • El Lobo es un tótem que aparece en múltiples culturas del planeta.

El lobo es el símbolo por antonomasia vinculado a los indios nativos de América, quienes desde el origen de su historia han considerado al lobo como su brújula del camino a seguir, atribuyéndole con ello, la sabiduría, astucia y nobleza necesaria para poder guiar física y espiritualmente.

El lobo es un superviviente, que sabe salir victorioso en la lucha con otros animales;

 El lobo es un animal enormemente leal a su pareja, tiene un fuerte sentido de la familia, a quien protege y da refugio y se ocupa de cazar para dar de comer a todos los miembros. Si bien, además necesitan mantiener su individualidad.

Existen muchísimas leyendas sobre la luna y el lobo, todas ellas narran de una u otra manera la historia de amor y atracción entre ambos.

Os vamos a contar a continuación una leyenda que nos ha gustado especialmente:

Tú no lo sabes, pero hace muchos años, el lobo no era el animal que conocemos hoy en día, sino un hombre hosco y solitario, que no se relacionaba con los demás.

Él amaba tanto la soledad, que decidió irse a vivir solo a una cueva apartada en el bosque. De día salía para cazar y así sobrevivir por su cuenta. Nadie se atrevía a acercarse a su hogar, pues era bien sabido que este ermitaño no le daba la bienvenida a nadie.

Una noche, mientras él se encontraba calentándose cerca de una fogata que había hecho, una joven muy hermosa se acercó a la caverna. Su piel era blanca como la nieve y su pelo parecía hecho de reflejos de plata.

—Por favor —murmuró débilmente, mientras andaba al interior de la cueva—, ¿podrías dejar que pase aquí la noche? Estoy agotada. No he comido nada en días.

El hombre estuvo a punto de negarse, pero en ese momento, la chica se desmayó fruto del hambre y cansancio.

Él la cogió en sus brazos y la recostó en su cama, que estaba formada por pieles y paja. Ahí, la chica permaneció inconsciente por días, mientras el desconocido la alimentaba con leche y hierbas medicinales. Todas las noches estuvo velando su sueño.

Finalmente, la jovencita despertó y al ver como él había cuidado de ella, se sintió muy agradecida y poco a poco fueron creando una relación de amistad. Durante un tiempo estuvieron viviendo juntos y el ermitaño, por primera vez en su vida, sintió que disfrutaba de la compañía de alguien más. Sin embargo, un buen día su invitada se marchó sin decir una palabra.

Temiendo que algo le hubiera ocurrido, el hombre salió a buscarla y pasó mucho tiempo internándose en el bosque. Debido a esto y a la pena que lo atormentaba, poco a poco fue perdiendo su humanidad.

Su cuerpo se llenó de pelo y su rostro se alargó, le crecieron garras y colmillos afilados, y aprendió a correr sobre sus cuatro patas.

Había nacido el lobo.

Tiempo después, volvió a encontrarse con la chica en un claro del bosque. Ella lo acogió entre sus brazos y le reveló que era la luna. Cada medio siglo, tomaba forma humana y bajaba a la Tierra para convivir con los hombres. Pero antes no le estaba permitido descender, ni quedarse por más tiempo, pues en el cielo la necesitaban.

No obstante, ella amaba al lobo tanto como él la adoraba. Así que le concedió el don de la inmortalidad.

Es por eso que, hasta hoy en día, el lobo siempre le aúlla a la luna, pues a menudo la extraña y no deja de pensar en ella. De vez en cuando, ella se acerca a la Tierra y entonces pueden volver a estar juntos.

Dicen que su amor perdurará hasta el final de los tiempos.

  • La Luna representa el poder femenino, considerada Diosa Madre, Reina del Cielo.

Desde tiempos remotos, en las múltiples culturas, encontramos como una constante que la Luna representa a la Gran Diosa Madre Gestadora, estando este astro vinculado estrechamente a la figura de la mujer.

En las diferentes culturas en que se venera este astro, se refieren a la Luna como a la “Materia Primordial” expresada simbólicamente en las figuras del mar o el agua, que alude a la “Matriz Generadora” de aquel primer instante de la Creación de donde posteriormente surgirá todo el Universo manifestado.

La Luna ha sido el símbolo atemporal y permanente que a través de innúmeros milenios ha representado a la mujer en todo el planeta.

Durante milenios, el ser humano ha vivido armoniosamente acompasado a los distintos ritmos de la Naturaleza. Nuestros antecesores, ayudados por calendarios solares y lunares, conocían las energías e influencias de la Naturaleza, y aplicaban dicha sabiduría en la vida cotidiana.

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